MORELIA, MICH.- En un contexto de urgencia nacional por la salud mental de las juventudes, el diputado local Hugo Rangel presentó ante el Congreso del Estado una iniciativa para reformar la Ley de Educación de Michoacán.
La propuesta plantea transitar de un modelo reactivo que interviene solo cuando el sistema ha fallado a uno preventivo, capaz de identificar factores de riesgo antes de que deriven en tragedias como la recientemente registrada en Lázaro Cárdenas. “El dolor nos obliga a actuar; no podemos permitir que la violencia escolar siga tocando a nuestra puerta mientras el Estado llega tarde”, afirmó el legislador en tribuna.
La iniciativa contempla la adición a los artículos 19 y 67 de la normativa educativa estatal, con el objetivo de garantizar programas de prevención social y cultura de la legalidad en educación básica y media superior. Su eje central es la creación de Unidades de Prevención Social de la Violencia y el Delito en el Entorno Escolar, adscritas a la Secretaría de Educación y con operación regional.
Estas instancias no solo atenderán casos de violencia física, sino que intervendrán en problemáticas como acoso, exclusión y consumo de sustancias, bajo la premisa de que ningún adolescente debe quedar fuera del acompañamiento institucional.
El sustento técnico de la propuesta se apoya en los resultados de la ENCODAT 2025, que advierten que el 18.1% de los adolescentes en México ha experimentado algún tipo de violencia y cerca del 10% presenta malestar psicológico, cifras que superan las de la población adulta.
En ese sentido, Rangel Vargas destacó que las Unidades deberán estar integradas por especialistas en criminología, psicología y trabajo social, lo que permitirá construir diagnósticos precisos y protocolos de actuación basados en evidencia, así como dotar a las comunidades escolares de herramientas de contención emocional hoy insuficientes.
Al cierre, el diputado subrayó que la implementación será gradual y financieramente responsable, pero guiada por un compromiso ético impostergable. Reiteró que el objetivo de fondo es formar individuos con equilibrio emocional como condición para una sociedad más justa.
“La historia nos ha demostrado que prevenir no solo es más eficaz y menos costoso, sino también más humano que intentar corregir tragedias consumadas. Nuestra obligación es dejar atrás un modelo que reacciona al dolor, para construir uno que cuide y acompañe el desarrollo emocional de nuestras juventudes”. concluyó.








